domingo, 27 de mayo de 2018

Inflamación y antiinflamatorios.




Inflamación y antiinflamatorios.
La inflamación es una respuesta del organismo que obedece a un mecanismo de defensa, que se expresa en variadas reacciones, frente a un agente que los tejidos o células detectan como una amenaza o agresión. Agentes desencadenantes pueden ser gérmenes patógenos como virus, bacterias, hongos, que, al ser detectados comienza la liberación de una serie de sustancias químicas, mediadores, que junto a glóbulos blancos inhiben su proliferación para evitar enfermedades graves.
También pueden ser reacciones a lesiones externas e internas, irritación, cirugía, contacto con radiaciones, frío, calor, irritantes químicos, venenos, toxinas, alérgenos.
La finalidad de esta reacción es localizar (focalizar) y eliminar el tejido dañado para que el cuerpo pueda empezar a recuperarse.
El problema con la inflamación se produce cuando nuestro sistema inmunitario (de defensa) está fuera de control y empieza a destruir el tejido sano, causando más daño que la causa original. Ocurre generalmente cuando una inflamación que no ha podido ser controlada dentro de un tiempo prudente se vuelve crónica. También en  patologías autoinmunes que sin alguna amenaza en particular ocasionan un desequilibrio en los procesos inflamatorios. Como consecuencia se originan daños en los tejidos internos, las articulaciones se vuelven más rígidas y aumenta el riesgo de crecimiento anormal de las células. Además aparecen dolores crónicos recurrentes y otros incómodos síntomas que afectan en forma significativa la calidad de vida. Como ocurre en la artritis y otras.
Si la inflamación es aguda en pocos días se resuelve, si la inflamación persiste se convertirá en inflamación crónica que puede durar meses, años e incluso toda la vida.
Independiente de la causa la inflamación produce 5 características comunes en el lugar de la inflamación:
v    Calor: aumento de temperatura.
v    Rubor: Enrojecimiento por aumento de la circulación, vasodilatación.
v    Dolor: por presión o irritación de nervios del dolor.
v    Tumor: Aumento de volumen o edema por la salida de líquido.
v    Impotencia de la función: El órgano o parte del organismo no puede funcionar como se debe.
Todos los fenómenos que se observan en la inflamación, más que por el agente desencadenante, se deben a la liberación y activación de los mediadores como consecuencia de la agresión: acumulación de células defensivas (inmunológicas), agua y el aporte sanguíneo.
Casi todas las enfermedades crónicas y/o degenerativas tienen una relación directa o indirecta con procesos inflamatorios e incluyen un estado proinflamatorio inducido en gran parte por la dieta que prevalece en la cultura occidental, el estrés y el sedentarismo.
Tratamiento:
Prostaglandinas son las sustancias químicas que produce el organismo que causan la inflamación.
Los AINE, antiinflamatorios no esteroidales, son indicados para prevenir que el cuerpo produzca mayor cantidad de prostaglandinas (inhiben su síntesis) lo que ayuda a reducir la inflamación. La respuesta inflamatoria no se puede, ni se debe, bloquear porque la inflamación es una respuesta defensiva.
Los esfuerzos terapéuticos eficaces van encaminados a modular la respuesta inflamatoria, en vez de la supresión, para evitar la liberación desordenada de mediadores que convierten su efecto defensivo en nefasto. La mejor forma moduladora sería a través de la alimentación.
En la dieta occidental los alimentos proinflamatorio son muchos. Estos aceleran el envejecimiento y favorecen muchos trastornos de la salud y enfermedades relacionadas con procesos inflamatorios.
Nuestro intestino juega un papel fundamental en nuestro sistema inmunitario. Alimentos mal digeridos, toxinas, desequilibrio en la microbiota o permeabilidad intestinal favorecen la inflamación y la enfermedad.

 Alimentos Proinflamatorios:
En general: Alimentos en salazón, cocidos a alta temperatura, azúcar de todos los tipos, todo tipo de frituras, alimentos que a usted individualmente le producen alergia: gluten, lácteos, frutos secos, huevos, soja, verduras solanáceas.
v    Lácteos: Leche, queso, mantequilla, margarina, yogurt y los preparados que lo contienen.
v    Carnes rojas en exceso, carnes curadas y procesadas (longanizas, vienesas, cecinas, paté, etc.)
v    Dulces en general: Biscochos, edulcorantes, frutas en conserva, galletas, mermeladas, confituras, jaleas, pasteles.
v    Alimentos con exceso de sal (deshidrata y estriñe),
v    Aceites vegetales altos en ácidos grasos omega 6 (de semilla de uva, de algodón, cártamo, maíz, girasol, palma, soja)
v    Aditivos alimentarios sintéticos: Aspartamo, glutamato monosódico (GMS), saborizantes, conservantes, edulcorantes.
v     Frituras y comidas empaquetadas (aportan grasas trans, saborizantes)
v    Harinas refinadas: de trigo, arroz, maíz y sus preparados de pan, pasta, pizzas, pasteles.
v    Cereales, granos y tubérculos: arroz blanco, café, cereales para el desayuno a base de arroz maíz o trigo, cereales con gluten, maíz, fideos instantáneos, palomitas de maíz.
v    Frutos secos: tostados, con aditivos salados o dulces, maní,
v    Bebidas:: alcohólicas en general, carbonatadas (CO2 dificulta digestión y aumenta acidez, azúcar refinada), azucaradas, energéticas, zumo de frutas azucarados, néctar de frutas.
v    Alimentos que contienen histamina o sustancias liberadores de histamina.
En general, alimentos cuyo consumo está relacionado con: malestar estomacal, estreñimiento, diarrea, urticaria, dificultades respiratorias, dolores musculares, calambres, dolores articulares, de huesos, irritación de mucosas, dolor de oídos, hígado, riñón, intestino….
Alimentos Antiinflamatorios:
·     Alimentos alcalinos: jugos o batidos vegetales (zanahoria, manzana , apio, espinaca …) espinaca cruda, brócoli, col, zanahoria, remolacha, lechuga, ajo, higos secos, pasas de uva, dátiles, uvas, papayas, kiwi, manzana, pera, avellanas, almendras, jugo de limón, estevia, té verde.
·     Frutas: Palta, albaricoques, arándanos, bayas de goji, cerezas, frambuesas, fresas, granadas, kiwi, limones, mandarinas, mango, manzanas, melocotón, naranjas, papaya, piña, pomelo.
·     Vegetales: Acelga, ajos, algas, berros, papa dulce, brócoli, bulbo de hinojo, calabaza, cardo, cebolla roja, cebolleta, chalotas, col kale, coles de Bruselas, coliflor, espinacas, judías verdes, nabos. Aceitunas, pimientos, chiles, cayenas, puerro, remolacha, rúcula, tomate, zanahoria.
·     Aceites vegetales: presión al frio.(ácidos grasos omega 3) Aceite de oliva virgen extra, de canola, de coco, de almendra, de palta, de macadamia..
·     Especias: Cacao mayor al 70% y sin lácteos, albahaca, azafrán, hojas de hinojo, canela, cebollino, cilantro, clavo, cúrcuma, estragón, jengibre, mejorana, menta, hojas de orégano, romero, salvia, tomillo.
·     Frutos secos y semillas: (solo al natural por ser ricos en omega 6): Almendras, avellanas, nueces, nueces de cajou, nueces de Brasil, macadamia, semilla de lino, de chía, de calabaza, de girasol sin sal.
·     Semillas y cereales: Amaranto (muy bien lavado), avena sin gluten, arroz integral, arroz negro, arroz rojo, mijo, quínoa (muy bien lavada), trigo sarraceno.
·     Legumbres: Alubias, garbanzos, guisantes, lentejas, soya ecológica.
·     Bebidas y tizanas: Agua filtrada (6 a 8 vasos al día), manzanilla, te verde, tomillo.
Nunca podremos deshabituarnos del tipo de alimentación, arraigada, de un día para otro. Al leer todo esto, o cualquier recomendación de cambio alimenticio, nos desmotivaremos al primer intento. Tanto es así que cuando una se decide a hacerlo parece que está viviendo para alimentarse y no alimentándose para vivir. Pero no se desalienten, vayan incorporando a su alimentación, semanalmente, uno de los alimentos recomendados como antiinflamatorios, pero no como un agregado o un alimento extra. Reemplazando los nocivos por los que le favorecen…poco a poco aprenderemos a alimentarnos sabiamente.
Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina tu alimento.
  

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