viernes, 30 de marzo de 2018

Soluciones Rápidas o Soluciones Profundas y Radicales. (Candidiasis Crónica)


Muchos hemos padecido  los síntomas de la cándida.
“Estoy tan cansada todo el tiempo.” “Solo deseo de comer dulces.” “Me cuesta concentrarme.” “Me siento como que estoy en una nube”. “Estoy hinchado”.  “Los músculos me duelen.” “Mis alergias están actuando cada vez mas.” “Me parece que no puedo perder esos kilos de más.” “Mi piel me pica”. “Tengo flujo vaginal.” “Tengo dolores de cabeza.”...etc. etc.
Los pacientes se llegan a preguntar si  hay realmente una manera de curar esto.
Estas son todas las grandes cuestiones. Mi observación es que la mayoría de la gente está buscando curas en los lugares equivocados. Que están invirtiendo tiempo y dinero en soluciones rápidas que a menudo sólo prolongan su situación. Por ejemplo, muchos de mis pacientes vienen a mí después de haber completado varias rondas de antibióticos u otros medicamentos como fluconazol, nistatina y Gynecanesten , que a pesar de ser de primera elección, poco o ningún alivio les traen.
Esta afección se puede curar, pero sólo si abordamos el problema de fondo, de manera integral.
El problema radica en la ecología intestinal. Si uno sana su “jardín interior” es imposible no sentirse vibrante y saludable. En mi experiencia, el problema más común del jardín interior es un crecimiento excesivo de levadura.
El intestino sano es habitado por bacterias y hongos, siendo la levadura más común la Candida Albicans. La mayoría de las bacterias, aproximadamente el 80%,  son las bacterias buenas que son vitales para una buena digestión y la asimilación de los nutrientes de los alimentos.
La proporción ideal de la levadura a las bacterias en nuestro intestino es de 1 a 1 millón: o sea 1 levadura por cada 1 millón de bacterias. Cuando está presente en estas pequeñas cantidades, la levadura no hace daño, sino que es una parte integral de la ecología intestinal y una fuente de alimento para las bacterias saludables.
Pero nuestra cultura moderna y los hábitos de vida han conducido a un cambio en la ecología intestinal.
En mi observación, la mayoría de la población está sufriendo, en mayor o menor grado, de un crecimiento excesivo de la levadura en el cuerpo. Esta condición se llama candidiasis.
Causas del crecimiento excesivo de la Candida: 
Hay muchos factores que influyen en la proliferación excesiva de la Cándida.

  • Uso de antibióticos. Bacterias, tanto las buenas como las malas son destruidas por los antibióticos. Sin embargo, los antibióticos no matan a la Cándida. El uso de antibióticos aunque sea una sola vez crea una situación muy favorable para que la Cándida tome ventaja en la ecología intestinal. Con los años, la mayoría de nosotros hemos tomado muchos antibióticos, muchas veces. Después de cada tratamiento  las buenas bacterias no suelen ser sustituidas en su totalidad, mientras tanto, la Cándida, sin las bacterias buenas que la mantengan a raya, prolifera y crece fuera de control. Cuanto más se utilicen los antibióticos, más nuestra ecología interior se ve alterada.
  • Uso de esteroides. Como cortisona y prednisona.
  • Uso de anticonceptivos orales. La progesterona de las pastillas anticonceptivas cambia el revestimiento de la vagina, por lo que es más propicio para la levadura.
  • Dietas desbalanceadas
  • Quimioterapia y Radiación.
  • Estrés por tiempo prolongado: Al agregar a la mezcla el estrés de la vida cotidiana y la contaminación ambiental, enemigos que tanto debilitan a nuestro sistema inmunológico, tenemos un problema en toda regla.
  • Alimentos procesados, refinados o que acidifican la sangre: café, te negro, alcohol, tabaco, vinagres, exceso de fruta, productos lácteos, azúcar, harina blanca, bebidas dulces y el alcohol. Estos alimentos alimentan a la Cándida y la ayudan a proliferar. Una vez que la Cándida comienza a tomar la delantera, se le antoja estos alimentos cada vez más y el ciclo sigue su camino por el hambre de la levadura.
  • AINE o "Anti Inflamatorios No Esteroides", como el ibuprofeno, naproxeno, celecoxib, indometacina, etc., suprimen el sistema inmune y favorecen el crecimiento excesivo de levadura.
  • Estreñimiento.
Cuando la Cándida prolifera en el intestino, mas allá de lo normal,  una de las consecuencias son las colonias de hongos que se unen a través del tracto digestivo. En este estado de hongos de Cándida crecen raíces muy grandes, llamadas rizoides, que en realidad punzan el delicado revestimiento intestinal y provocar una condición llamada síndrome de intestino permeable. Esto significa que la mucosa intestinal tiene agujeros en él, y estos agujeros permiten a la levadura, las toxinas y las partículas de alimentos no digeridos  pasar al torrente sanguíneo. Así es como la Cándida se escapa y causa estragos en todo el cuerpo. Se puede diseminar al hígado, el tracto urinario, vagina, piel, uñas, boca, el cerebro, las articulaciones y otros órganos. Como resultado de esta fuga, muchas enfermedades crónicas a menudo se desarrollan.
Estos pueden incluir: fatiga crónica, los antojos de azúcar, confusión mental, depresión, alergias, problemas de sinusitis, dolores articulares y musculares, artritis, inflamación persistente y gases, estreñimiento, picazón severa, vaginitis, acné, sensibilidad a los alimentos, dolor de cabeza, insomnio, dolores renales recurrentes y las infecciones de vejiga, fibromialgia, sensibilidad química, el pie de atleta, respiración dificultosa por la mañana, comezón rectal, diarrea, colitis, manchas blancas en la lengua, tos persistente y problemas suprarrenales.
La Candida también segrega los residuos conocidos como micotoxinas, una de los cuales es el acetilaldehido. En el hígado, el acetaldehído se convierte en alcohol. A medida que el alcohol se acumula en el sistema, se desarrollan síntomas que se asocian con sensación de embriaguez: mareos, confusión mental y dificultad para concentrarse.

La Candida es un organismo muy persistente, y la curación que necesita es algo más que tomar pastillas. Se trata de un enfoque holístico que consiste en inspirar cambios en la dieta y estilo de vida, junto con los suplementos y los medicamentos cuidadosamente seleccionados.
Con unas pequeñas modificaciones del autor:




domingo, 18 de marzo de 2018

Inmunomodulación o Balance Inmunitario.



Nuestro Sistema Inmunológico, nuestras defensas, dependen de estructuras como células, tejidos y órganos, tales como Timo, Bazo, Ganglios, Médula, Vasos Linfáticos, Linfocitos B, Linfocitos T. Natural Killer...y por favor no olvidar!...nuestros intestinos defensa de primera línea.
Es común que los médicos indiquen  fármacos, para elevar la respuesta inmunitaria o para suprimirla, según la reacción de nuestra inmunidad sea deficiente o exagerada. Probablemente en un momento crucial sea necesario como un tratamiento de emergencia o paliativo temporal pero perpetuar estas indicaciones en una enfermedad crónica  es un tema polémico y a veces irresponsable.
            Cualquiera sea la reacción inmunitaria del organismo, exagerada o deficiente,  tienen un denominador común: un desbalance de la reacción inmunitaria. Por tanto la acción responsable del profesional sería indicar inmunomoduladores.
            Podemos definir un inmunomodulador como aquella sustancia, proteína o vector químico que actúa favoreciendo el balance regulatorio y la respuesta final integrada del sistema inmune para prevenir o ayudar a corregir una disfunción del mismo.
            Exixten fármacos inmunomoduladores que deben ser indicados por profesionales idóneos, pero a lo primero que debemos echar mano es a los productos naturales que actúan en nuestro organismo como tal. Es nuestra responsabilidad investigar los nutrientes, vitaminas y minerales que actúan como inmunomoduladores naturales para que pasen a formar parte de nuestra dieta habitual o sean suplementados.
            Mencionaremos algunos para motivar su interés de seguir investigando y ser parte activa de sus terapias. Propóleos, Ácidos grasos poliinsaturados Omega 3 y 6 que inhiben prostaglandinas proinflamatorias, Vitamina E, D, C, Zinc. Entre las plantas tenemos: equinácea, tomillo, regalíz, ginsen, lapacho y otros,.
Probióticos de los cuales se ha comprobado su efecto beneficioso y casi indispensable para la prevención de muchas enfermedades.
En su momento nos referiremos a la importante relación entre la flora bacteriana, alimentos y el sistema inmune y la importancia de mantener una mucosa intestinal funcional para ser un aporte a la inmunidad.
También son consideradas para la inmunidad la inoculación de vacunas específicas.

Para mantener nuestras defensas también deben ser un hábito una buena alimentación, ejercicios, descanso, esparcimiento, actividades espirituales, sociales, comunitarias y no tener la mente centrada en la enfermedad sino cómo potenciar la salud, nuestro objetivo.

lunes, 5 de marzo de 2018

El Sistema Respiratorio.


Como podemos deducir, a través de este vídeo, no debemos centrarnos solo en nuestros pulmones para  evaluar la fisiología (funcionamiento normal) o la fisiopatología ( funcionamiento patológico) de nuestro Sistema Respiratorio.
Muchos son los órganos y estructuras que participan en ello: nariz, faringe, laringe, tráquea, bronquios, bronquiolos, alvéolos, vasos sanguíneos, costillas, músculos, ligamentos, diafragma etc.  
Todos sabemos que la respiración, como otras funciones del organismo, son automáticas, que dependen del sistema nervioso autónomo o involuntario, que no necesitamos el ejercicio de nuestra voluntad para respirar. Pero debemos también aprender que es una de las funciones del organismo que podemos modificar y "reeducar" conscientemente.
Nos ilustra que el mismo camino que recorre el O2 (oxígeno) durante la inspiración lo hace el CO2 (Dióxido de Carbono) en sentido inverso. 
La estructura específica, dentro del aparato respiratorio, donde se produce el intercambio gaseoso, la entrada del oxígeno al torrente circulatorio y comienzo de la expulsión del dióxido de carbono son los alvéolos que son los que se van rompiendo en el proceso de la Fibrosis Pulmonar. 
Ya investigaremos por medio de qué mecanismos y cómo podemos ayudarnos con una respiración consciente, ejercicios respiratorios que pueden permitir controlar la tos, ocuparnos del metabolismo del colágeno y la elastina, de la calidad del aire que respiramos, de erradicar el tabaquismo y promover una alimentación que nos regenere tejidos.