lunes, 30 de abril de 2018

Candidiasis crónica sistémica.


Llamada así para diferenciarla de las que muy corrientemente llegan a la consulta médica por afectar partes específicas del cuerpo: pie, boca, mucosas de órganos genitales externos, cuero cabelludo, etc. Éstas generalmente ceden a un tratamiento tópico o localizado y a veces ayudados por la ingestión de antimicóticos y que, casi siempre, son recidivantes.
La Candidiasis Crónica, por el contrario, afecta a todos los sistemas. La desproporcionada proliferación de esta levadura que, en cantidades fisiológicas y en proporción normal con los otros microorganismos benéficos cumple con funciones necesarias, se puede manifestar con multiplicidad de síntomas como los mencionados en la publicación del blog http://sanemosjuntosfp.blogspot.cl/2018/04/sintomas-comunes-de-la-candidiasis.html con los cuales nos estamos identificando much@s de nosotr@s.
Afecta, entre otras, a personas con compromiso de su inmunidad, y la cándida  a su vez termina por producir alteraciones de la inmunidad. Círculo vicioso que se puede romper. Un científico que observó que donde había basura se encontraban muchas cucarachas se preguntó… ¿qué es primero…la basura o las cucarachas?...acto seguido eliminó toda la basura y encontró la respuesta, “al no tener con qué alimentarse las cucarachas no retornaron al lugar.”
En el caso de la Cándida, por formar parte de la “flora bacterial normal” o microbiota no debemos eliminarla por completo sino que un tratamiento debe tener el objetivo de “reequilibrar” el ecosistema gastrointestinal, mantenerlas a raya y en equilibrio con los demás.

Mecanismo de Acción:

Debido a una característica de la cándida llamada dimorfismo pasa de levadura a hongo y por el aumento en su cantidad se asocian en colonias y hacen uso de los rizoides de su cuerpo y juntas se adhieren a la mucosa de la pared intestinal perforándola para darle paso a la expulsión de sus toxinas (micotoxinas) , su producto de deshecho, las que pasan al torrente sanguíneo diseminándose por todo el organismo.  Como consecuencia  de este mecanismo es que aumenta la permeabilidad del intestino dándole lugar al paso de moléculas de alimentos proteicos al torrente sanguíneo produciendo procesos alérgicos y aumento exagerado de las defensas que alcanzan a todos los órganos, y lo que es peor, especialmente a los órganos filtradores riñón, hígado, pulmón.
También por estos orificios pasan partículas no digeridas de alimentos, bacterias y levaduras. El sistema inmune reacciona porque empieza a ver estas partículas como elementos extraños tóxicos que deben ser eliminadas. Así es como nacen muchas alergias e intolerancias alimentarias, y las enfermedades autoinmunes. También la cándida puede pasar por los mismos orificios y propagarse en los órganos.

Factores que influyen en la proliferación del hongo de la Candidiasis:

Diagnóstico de Candidiasis.

Si hay sospechas de tener Candidiasis por los síntomas generales, publicados en el blog, es momento para decidir y realizarse un estudio médico y de laboratorio para determinar si existe Candidiasis y cuál es la cepa de levadura que está causando este desbalance en la salud.

v    Coprocultivo de levaduras en heces.
v    Identificar anticuerpos específicos: Inmunoglobulinas en sangre.
v    Examen de orina en busca de ácidos orgánicos que son toxinas. La literatura médica dice que éste sería el más seguro.
Tratamiento de Candidiasis.
            Por lo general lo médicos para erradicar la Cándida Albicans recetan antifúngicos y/o también antibióticos dependiendo de la severidad de cada caso en particular, soluciones que también contribuyen a alterar el sistema inmunológico natural, creando así un círculo de pacientes crónicos.
El tratamiento se reduce a tres frentes que son:
1.- Alimentación
2.- Limpieza de hígado
3.- Dieta de probióticos
Los objetivos de toda terapia deben ser normalizar la microbiota y recuperar la integridad de la membrana o pared intestinal. Solo así se terminará este círculo vicioso.

1.- Alimentación contra cándida:
v    Verduras crucíferas: repollo, brócoli, coliflor, repollitos Bruselas. Poseen altas concentraciones de nitrógeno (N) y azufre (S) que controla el pH natural del cuerpo, actúa como antimicótico. Lo más recomendable es cocerlas al vapor para conservar sus propiedades.
v    Clavo de olor: Contiene un componente llamado Eugenol que, entre innumerables propiedades, es antifúngico reduciendo la cantidad de cándida en el sistema. Se recomienda una infusión 3 veces al día, por 6 días.
v    Jengibre: La sustancia activa que evita la proliferación de la cándida es el Eugenol. Componente ideal para tratar casos leves de Cándida, ayuda a disminuir esta levadura. La mejor manera de aprovecharlo es comiéndolo directamente, la cocción disminuye su efecto antimicótico.
v    Ácidos Grasos Saturados: Los ácidos undecilénico y caprílico son ácidos grasos saturados que se han usado por largo tiempo para tratar las infecciones producidas por hongos. Las fuentes comunes de ácido caprílico son el aceite de palma y de coco, mientras que el ácido undecilénico se extrae del aceite de ricino. Una dosis típica de ácido caprílico sería hasta 3600mg. por día en dosis divididas con las comidas. Ácido undecilénico comúnmente se toma en dosis de hasta 1000mg. por día, también en dosis divididas.
No destruye la cándida, el ácido caprílico que contiene genera interferencia en su desarrollo evitando que se multipliquen con rapidez.
v    Ajo: Por su alto contenido en azufre (S) ataca directamente la cándida y posee la capacidad de nivelar naturalmente el pH del organismo. Un ajo entero masticado por las mañanas o noche elimina esta levadura. También se puede agregar ajo recién molido a las salsas, guisos, platos salteados, sopas y estofados.
v    Aceite de oliva: Los polifenoles que contiene atacan directamente la pared celular de la cándida eliminándola en poco tiempo. Agregar a cada comida.
v    Canela: También posee Eugenol que actúa como una enzima natural que degenera la pared celular de la cándida haciendo que ésta muera. Tomar en infusiones o comerla directamente. Infusión un litro de agua mas 7 ramitas de canela, hervir por 7 minutos.
v    Vinagre de manzana: Posee enzimas que estimulan la degeneración de la cándida y cambia el pH (alcaliniza). Tomar en ayunas y agregarla a ensaladas.
v    Alfalfa: jugo de la semilla germinada o de pasto de alfalfa cultivado en casa.

v    Aloe Vera: Posee grandes propiedades antifúngicas que eliminarán la cándida de tu cuerpo en poco tiempo. Además de atacarla directamente disminuye su capacidad de reproducción. Usarla en jugos con zanahoria, batidos y bebidas.

v    Vitamina C natural: Limón, piña, naranja, kiwi, frutos rojos.

v    Recomendaciones generales: Eliminar alimentos procesados, refinados, azucarados, pan blanco, bebidas, chatarra, embutidos o grasas saturadas animales. Tomar 2 litros de agua purificada al día.

2.- Limpieza de hígado: Para desintoxicación y fortalecimiento de las defensas.
            Teniendo en cuenta que el hígado puede estar algo saturado con las toxinas producidas por la Cándida, ya que es el órgano encargado del filtrado de la sangre, la limpieza de este órgano es esencial para una buena recuperación.
            Es bueno tomar suplementos de yerbas que favorezcan el hígado tales como la raíz de diente de león…y otros que pronto investigaremos con base científica.
Una vez más recordar que es importante tomar agua en grandes cantidades para una limpieza interna a fondo.
Nota: Deberemos realizar otro estudio con respecto a la limpieza de hígado para publicar las terapias adecuadas. También insto a investigar en la Web a quien le interese ser parte activa de sus estado de salud y no un “paciente”.

           
3.- Dieta de probióticos: Es esencial, posteriormente del tratamiento,  ayudar a repoblar las colonias beneficiosas en el intestino consumiendo probióticos que ayudaran a mantener bajo control las futuras levaduras.
            Bacterias acidophilus y bífidos. Ambas son necesarias para recolonizar de bacterias buenas los intestinos. Aunque éstas no eliminarán la Cándida, al menos tienen la propiedad de inhibir su proliferación. Y además ayudarán a limpiar los intestinos.
Nota: El estudio de la microbiota o flora intestinal será motivo de una nueva publicación.









jueves, 19 de abril de 2018

Síntomas comunes de la Candidiasis crónica.

 Los síntomas de la candidiasis crónica pueden ser muy diversos y variados, realmente produce un cuadro muy florido y confuso del cual citamos los más generales o comunes. No todos se dan simultáneamente , por supuesto, cada persona desarrolla un determinado conjunto de síntomas.

  • Acidez estomacal y/o Reflujo esofágico.
  •  Afonía y/o dolor de garganta. 
  • Aftas bucales.
  •  Ahogo o dificultad al respirar. 
  •  Alergias o intolerancias que empeoran en climas o sitios húmedos.
  •  Alteración frecuencia cardiaca.
  •  Ataques de ansiedad o llanto. 
  •  Boca o garganta seca. 
  •  Colon irritable
  •  Congestión y picor nasal o sinusitis.
  •  Debilidad muscular o parálisis. 
  •  Depresión anímica.
  •  Deseos de carbohidratos (pan, pasta, azúcares, etc.). 
  • Digestiones pesadas.
  •  Distensión abdominal o gas intestinal. 
  •  Dolor de cabeza o migraña. 
  •  Dolor o inflamación de las articulaciones. 
  •  Dolor o presión en el pecho. 
  •  Dolores abdominales imprecisos. 
  •  Dolores articulares y musculares.
  •  Entumecimiento u hormigueo. 
  •  Estreñimiento y/o diarrea. 
  •  Falta de concentración.
  •  Falta de deseo sexual. 
  • Faringitis y laringitis recurrentes o crónicas.
  •  Fatiga o somnolencia. 
  •  Frecuentes infecciones de oído o supuración de oídos. 
  •  Fungosis uñas, piel, cabello.
  •  Incapacidad de concentrarse y/o tomar decisiones. 
  •  Indigestión. 
  •  Infecciones crónicas. 
  •  Infecciones del tracto urinario
  •  Insomnio. 
  •  Intolerancia (alergia) a ciertos alimentos. 
  •  Intolerancia al humo, perfumes y químicos inhalantes. 
  •  Irregularidades y/o calambres menstruales. 
  •  Irritabilidad y frecuentes cambios de humor. 
  •  Laringitis, tos o bronquitis recurrente.
  •  Mala memoria. 
  •  Malestar general.
  •  Malestar oídos, tinitus.
  •  Manos y pies fríos y/o sensación de frío. 
  •  Mareo, pérdida del equilibrio o sensación de borrachera. 
  • Molestias prostáticas.
  •  Mucosidad en las heces. 
  •  Necesidad frecuente de orinar. 
  • Pérdida de memoria.
  •  Persistente mal olor corporal. 
  •  Picor anal. 
  •  Picor o sensación de quemazón ocular u ojos llorosos. 
  •  Picores o sarpullidos crónicos. 
  •  Presencia anormal de Helicobacter Pylori
  •  Problemas de uñas.
  •  Puntos en la visión o visión errática. 
  •  Quemazón, picor o flujo vaginal. 
  •  Retención de líquidos.
  •  Ronchas o costras en la boca. 
  • Sangrado de encías.
  •  Sensación de «irrealidad» o de «flotar». 
  •  Sensación de presión en los oídos. 
  •  Sensación de quemazón, hormigueo o entumecimiento. 
  •  Sensación de resaca por la mañana. 
  •  Síntomas gripales que se hacen crónicos.
  •  Tensión premenstrual. 
  •  Úlceras
  • ...Y tal vez muchos otros que los lectores podrían aportar.

miércoles, 11 de abril de 2018

La canela para moderar o disminuir las ansias de azúcar.


Sabemos que el azúcar refinado,  harina blanca, bebidas dulces y el alcohol  alimentan a la Cándida y la ayudan a proliferar. Una vez que la Cándida comienza a tomar la delantera, se le antoja estos alimentos cada vez más y el ciclo sigue su camino por el hambre de la levadura.
Existen varias sustancias naturales que nos ayudarían a disminuir el hambre de azúcar especialmente, entre otras, la Canela.
La canela, como cualquier compuesto fitoterapéutico, contiene principios activos que, en general,  son los que producen los efectos para sanar o mitigar ciertas dolencias o problemas funcionales del organismo.
Contiene:
  • Cumarina: Antioxidante, anticoagulante, aumenta la circulación.
  • Taninos: Son antioxidantes 
  • Mucílagos: Actúan principalmente como protectores de las mucosas calmando la irritación, gástricas y sistema respiratorio.
Usos en el sistema respiratorio: Tratamiento de la tos, bronquitis, catarros e irritaciones de garganta y mucosas en general.
  • Aceites esenciales: En general son antisépticos, estimulantes, tónico circulatorio, digestivo, y hepático, diuréticos, antiespasmódicos, hípertérmicos (producen calor), antiparasitario, expectorantes y antiinflamatorios.
ü     Aldehído cinámico: o cinamaldehido. Disminuye la Presión Arterial por su efecto vasodilatador. Incrementa la sensibilidad hacia la insulina regulando los niveles de glucosa en sangre.
ü     Eugenol: Tiene propiedades anestésicas, sedantes, antiagregante, antiedema, antiácido, antioxidante, gastroprotectora, gastroregenerativa, bactericidas, antifúngicas, antisépticas, antivirales, herbicidas, pesticidas, insecticida, insectífugas, vermífugas, fragantes y aromatizantes.
  • Sales minerales como magnesio, hierro, calcio.
  • Una buena cantidad de fibras que favorecen los procesos digestivos (canela molida)
  • Vitaminas B1 y E
 Conclusión:
Gracias a los compuestos fitoterapéuticos, recién estudiados,  que posee la canela, se producen dos efectos significativos para ser utilizada para disminuir el hambre de azúcar ( de hidratos de carbono en general) que, principalmente,  se exacerba en las infecciones crónicas por hongos.
1.- Debido a que la canela aumenta la producción de insulina con lo cual regula la glucosa en sangre permitiendo que esta sea utilizada para obtener energía, aumentando el metabolismo inhibiendo las ansias de ese alimento.
2.- Otro mecanismo  es que aminora la absorción de carbohidratos en el intestino delgado lo cual ayuda a prolongar la saciedad y a disminuir el apetito.

Nota: También el ajo crudo cumple iguales funciones. Debido a su compuesto llamado alicina que mejora la actividad de la insulina para regularizar los niveles de glucosa.
Se debe a que contribuye a la entrada del azúcar a cada célula para su posterior uso como combustible del cuerpo.. 
También se ha demostrado que es un estimulante de ciertas células del páncreas que participan en el aumento de secreción de insulina.





domingo, 8 de abril de 2018

Evolución de mis síntomas.

Desde hacía muchos años estaba evidenciando que algo andaba mal en mi organismo. Quizá me conformaba basada en mi "creencia", que hice mía cuando alguna vez escuché o leí, que el organismo nunca está en silencio: que es normal que algo siempre te haga ruido como señal que estamos vivos. Pero igual debo agradecerle a esa manera de pensar impedir que me transformara en una hipocondríaca  que es corriente que le suceda a las personas  cuando comienza a estudiar la fisiopatología en una carrera de la salud. Pero...¿ qué tan "normal" es estar del otro lado, estar siempre sintiendo algo que te molesta y que terminas por bajarle el perfil para no hacerte problemas?

Padecí por muchos años , en forma intermitente, espasmos bronquiales, obstrucciones respiratorias, resfrios a repetición, espasmos laríngeos, períodos de depresión, desánimo, intolerancia progresiva al humo, a lugares húmedos, a los solventes y olores tóxicos en general, molestias gastro intestinales variadas y un largo etcétera.

Estuve en estudio de diagnóstico por asma bronquial y por reflujo esofágico con un diagnóstico definitivo de "asma intermitente" con largos períodos (de uno a tres años) de posible remisión o silencio orgánico. Incluso un profesional, inteligente pero negligente, sospechó de paso de una incipiente fibrosis pulmonar y, también, de un posible origen micótico (por hongos). De eso han pasado unos quince años.

Mi interés, y perseverancia, por fortalecer mi organismo me hicieron adquirir una disciplina en métodos naturales especialmente evitando los tratamientos con antibióticos. Investigando y experimentando en alimentación saludable dentro de la oferta del mercado en este mundo de alimentos super procesados y contaminados. Una tarea titánica de mantener dentro de mi grupo familiar la defensa y respeto por mi condición para cumplir con el precepto de Hipócrates "que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento"

A fines de Junio 2017, un estado emocional me provocó un estrés que me echó por tierra mi buen hábito alimenticio que reforzaba mis defensas. Estuve 5 días en cama, no quería comer solo dormir, luego síntomas gripales con una tos que se me hizo persistente y al mes había perdido casi 10 kilógramos de peso. Por este síntoma tan molesto me hice un chequeo pulmonar y al pasar los días determinaron que tenía la fibrosis pulmonar. 

Ante el pronóstico fatalista de los médicos se me derrumbó el mundo por unos momentos, además había perdido a mi padre hacía 5 años por FP, ante un hecho así asoma rápidamente nuestro sentimiento de autocompasión y nos paraliza, pero una persona obstinada como yo no iba a aceptar una "verdad a medias" sin investigar y sin luchar a pesar de la evidencia de los síntomas.

La tos no cedía a ningún tratamiento, se me dificultaba la respiración, me dolía toda mi parrilla costal, dolor en el esternón, cansancio extremo, muchos suspiros y estornudos. Mi primera batalla que afronté fue luchar contra la tos. Investigué y encontré muchos métodos naturales que sumándolos me hicieron mucho efecto, especialmente ejercicios respiratorios controlados y de fisioterapia. Tuve mucho éxito especialmente con el consejo de comenzar a toser con la boca cerrada para no seguir irritando mis vias respiratorias y destruyendo alvéolos. Mi tos disminuyó a un mínimo que ya podía controlar. También aprendí la importancia del diafragma para la respiración y trabajé con ese tema.
Con ello me dí cuenta que mis dolores en realidad no eran pulmonares sino de los músculos respiratorios comprometidos con la espiración brusca y constante que me provocaba la tos. Todo aquello lo superé, me acostaba ya fácilmente para cualquier lado sin molestias. 

Aprendí a controlar mi ritmo respiratorio y producir voluntariamente períodos de apnea (retener la respiración) con el fin  de evitar el exceso de oxidación al hiperventilar y aumentar un poco el dióxido de carbono que me producía relajación de los bronquios. Es como respirar dentro de una bolsa de papel donde estas inhalando lo que exhalaste.  También este control de la respiración me ayudaba a controlar la frecuencia cardíaca que me producía relajación y normalizaba mi oxigenación. 

No podía aceptar que la tos fuera por la FP, tenía que haber una causa subyacente que me agudizaba este síntoma que no es nada más que un mecanismo de defensa. El organismo me estaba diciendo que algo quería expulsar y como mi tos no siempre era seca intenté buscar tratamiento natural para diluir las secreciones (efecto mucolítico) y para ayudar a expulsarlas (efecto expectorante). Utilicé diligentemente lo que investigué y mi tos se volvió esporádica  muuuuy leve. 

Continúo con mi observación y escucha a mi organismo porque se repiten, aunque mas leves y cortos períodos de un poco de tos con espasmo bronquial. Como mi sensación, en algún momento, fué de sentir que la plenitud del estómago o intestinos me levantaba el diafragma y no me permitía una respiración tan fluida también me puse en campaña de disminuir esa sensación de distensión abdominal. Fué entonces que me hizo sentido informaciones que había encontrado con respecto a síntomas comunes entre la FP y la Candidiasis y que ésta a su vez  podría ser una de las causas de la FP y otras enfermedades crónicas. Por lo que desde hace dos semanas me encuentro en un período experimental de tratamiento natural contra la candidiasis que en algún momento podremos compartir.




lunes, 2 de abril de 2018

Candidiasis Crónica y Fibrosis Pulmonar.


Las levaduras están presentes en nuestro cuerpo poco después de nacer y viven en armonía con nosotros. Se encuentran en la piel, aparato digestivo y genitourinario. Su función es absorber cierta cantidad de metales pesados para que no entren en la sangre, nos ayudan a degradar restos de carbohidratos mal digeridos, y junto con las bacterias mantienen nuestro equilibrio intestinal y el pH. La flora intestinal y vaginal junto con el sistema inmunitario, nos ayudan a mantener estas levaduras bajo control. 
Cuando el aumento de estas levaduras se escapa de control el organismo permite que el exceso se transforme en hongos (estado dimórfico de la Cándida).  En su estado de levadura no es invasiva, mientras que en estado micótico produce rizoides (raíces muy largas) altamente invasivas que pueden penetrar en la mucosa de las paredes intestinales.  Esto puede causar una excesiva permeabilidad de la mucosa intestinal, permitiendo la introducción a la sangre de sustancias (toxinas, proteínas mal digeridas, etc.) que pueden actuar como antígenos alterando severamente el sistema inmunitario. Por otro lado, una excesiva permeabilidad intestinal puede, a su vez, deteriorar los receptores nutricionales celulares, favoreciendo la mal absorción y, dando como resultado, una desnutrición. 
Debido a esta misma característica los hongos también pueden migrar desde el intestino, perforado por ellos mismos, a todos nuestros órganos produciendo alteraciones funcionales y las consiguientes patologías crónicas. 
 Invadiendo a otros órganos: páncreas, estómago, hígado, riñón, pulmón siendo estos tres últimos nuestros órganos filtradores.
Así es como llegan al pulmón destruyendo células, debido a sus toxinas, en mayor cantidad que las que se regeneran. Por eso se postula que la Candidiasis Crónica podría ser una de las causas de la Fibrosis Pulmonar.
Si revisamos la lista de los síntomas que produce la Candidiasis Crónica nos daremos cuenta que muchos de ellos están presente en las personas que padecen Fibrosis Pulmonar desde antes de ser diagnosticadas. Esto nos habla de un estado patológico asentado en nuestro organismo desde hace mucho tiempo, el cual, no ha sido diagnosticado ni tratado como corresponde. Es necesario, para ser responsable, dejar en claro que la solución no se limita a una sustancia antimicótica sino a un tratamiento integral, holístico, que “al menos” fortalezca nuestras defensas internas (nuestras bacterias benéficas) y la alimentación adecuada que nos permita ponerle límite a la proliferación de hongos.
Las enfermedades crónicas, como la Fibrosis Pulmonar predisponen, a su vez, al aumento y proliferación patológica de estos hongos.
v    Los previos, actuales y constantes tratamientos con antibióticos.
v    Tratamientos con corticoides.
v    Terapias inmunosupresoras.
v    Enfermedades autoinmunes.
v    Enfermedades metabólicas, como diabetes, tiroides.
v    Tratamientos con bloqueadores de Hidrógeno (Omeprazol)
v    Stress.
v    Acidificación del cuerpo.
v    Alergias previas
v    Asma
Y muchas otras características.