domingo, 8 de abril de 2018

Evolución de mis síntomas.

Desde hacía muchos años estaba evidenciando que algo andaba mal en mi organismo. Quizá me conformaba basada en mi "creencia", que hice mía cuando alguna vez escuché o leí, que el organismo nunca está en silencio: que es normal que algo siempre te haga ruido como señal que estamos vivos. Pero igual debo agradecerle a esa manera de pensar impedir que me transformara en una hipocondríaca  que es corriente que le suceda a las personas  cuando comienza a estudiar la fisiopatología en una carrera de la salud. Pero...¿ qué tan "normal" es estar del otro lado, estar siempre sintiendo algo que te molesta y que terminas por bajarle el perfil para no hacerte problemas?

Padecí por muchos años , en forma intermitente, espasmos bronquiales, obstrucciones respiratorias, resfrios a repetición, espasmos laríngeos, períodos de depresión, desánimo, intolerancia progresiva al humo, a lugares húmedos, a los solventes y olores tóxicos en general, molestias gastro intestinales variadas y un largo etcétera.

Estuve en estudio de diagnóstico por asma bronquial y por reflujo esofágico con un diagnóstico definitivo de "asma intermitente" con largos períodos (de uno a tres años) de posible remisión o silencio orgánico. Incluso un profesional, inteligente pero negligente, sospechó de paso de una incipiente fibrosis pulmonar y, también, de un posible origen micótico (por hongos). De eso han pasado unos quince años.

Mi interés, y perseverancia, por fortalecer mi organismo me hicieron adquirir una disciplina en métodos naturales especialmente evitando los tratamientos con antibióticos. Investigando y experimentando en alimentación saludable dentro de la oferta del mercado en este mundo de alimentos super procesados y contaminados. Una tarea titánica de mantener dentro de mi grupo familiar la defensa y respeto por mi condición para cumplir con el precepto de Hipócrates "que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento"

A fines de Junio 2017, un estado emocional me provocó un estrés que me echó por tierra mi buen hábito alimenticio que reforzaba mis defensas. Estuve 5 días en cama, no quería comer solo dormir, luego síntomas gripales con una tos que se me hizo persistente y al mes había perdido casi 10 kilógramos de peso. Por este síntoma tan molesto me hice un chequeo pulmonar y al pasar los días determinaron que tenía la fibrosis pulmonar. 

Ante el pronóstico fatalista de los médicos se me derrumbó el mundo por unos momentos, además había perdido a mi padre hacía 5 años por FP, ante un hecho así asoma rápidamente nuestro sentimiento de autocompasión y nos paraliza, pero una persona obstinada como yo no iba a aceptar una "verdad a medias" sin investigar y sin luchar a pesar de la evidencia de los síntomas.

La tos no cedía a ningún tratamiento, se me dificultaba la respiración, me dolía toda mi parrilla costal, dolor en el esternón, cansancio extremo, muchos suspiros y estornudos. Mi primera batalla que afronté fue luchar contra la tos. Investigué y encontré muchos métodos naturales que sumándolos me hicieron mucho efecto, especialmente ejercicios respiratorios controlados y de fisioterapia. Tuve mucho éxito especialmente con el consejo de comenzar a toser con la boca cerrada para no seguir irritando mis vias respiratorias y destruyendo alvéolos. Mi tos disminuyó a un mínimo que ya podía controlar. También aprendí la importancia del diafragma para la respiración y trabajé con ese tema.
Con ello me dí cuenta que mis dolores en realidad no eran pulmonares sino de los músculos respiratorios comprometidos con la espiración brusca y constante que me provocaba la tos. Todo aquello lo superé, me acostaba ya fácilmente para cualquier lado sin molestias. 

Aprendí a controlar mi ritmo respiratorio y producir voluntariamente períodos de apnea (retener la respiración) con el fin  de evitar el exceso de oxidación al hiperventilar y aumentar un poco el dióxido de carbono que me producía relajación de los bronquios. Es como respirar dentro de una bolsa de papel donde estas inhalando lo que exhalaste.  También este control de la respiración me ayudaba a controlar la frecuencia cardíaca que me producía relajación y normalizaba mi oxigenación. 

No podía aceptar que la tos fuera por la FP, tenía que haber una causa subyacente que me agudizaba este síntoma que no es nada más que un mecanismo de defensa. El organismo me estaba diciendo que algo quería expulsar y como mi tos no siempre era seca intenté buscar tratamiento natural para diluir las secreciones (efecto mucolítico) y para ayudar a expulsarlas (efecto expectorante). Utilicé diligentemente lo que investigué y mi tos se volvió esporádica  muuuuy leve. 

Continúo con mi observación y escucha a mi organismo porque se repiten, aunque mas leves y cortos períodos de un poco de tos con espasmo bronquial. Como mi sensación, en algún momento, fué de sentir que la plenitud del estómago o intestinos me levantaba el diafragma y no me permitía una respiración tan fluida también me puse en campaña de disminuir esa sensación de distensión abdominal. Fué entonces que me hizo sentido informaciones que había encontrado con respecto a síntomas comunes entre la FP y la Candidiasis y que ésta a su vez  podría ser una de las causas de la FP y otras enfermedades crónicas. Por lo que desde hace dos semanas me encuentro en un período experimental de tratamiento natural contra la candidiasis que en algún momento podremos compartir.




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