domingo, 18 de marzo de 2018

Inmunomodulación o Balance Inmunitario.



Nuestro Sistema Inmunológico, nuestras defensas, dependen de estructuras como células, tejidos y órganos, tales como Timo, Bazo, Ganglios, Médula, Vasos Linfáticos, Linfocitos B, Linfocitos T. Natural Killer...y por favor no olvidar!...nuestros intestinos defensa de primera línea.
Es común que los médicos indiquen  fármacos, para elevar la respuesta inmunitaria o para suprimirla, según la reacción de nuestra inmunidad sea deficiente o exagerada. Probablemente en un momento crucial sea necesario como un tratamiento de emergencia o paliativo temporal pero perpetuar estas indicaciones en una enfermedad crónica  es un tema polémico y a veces irresponsable.
            Cualquiera sea la reacción inmunitaria del organismo, exagerada o deficiente,  tienen un denominador común: un desbalance de la reacción inmunitaria. Por tanto la acción responsable del profesional sería indicar inmunomoduladores.
            Podemos definir un inmunomodulador como aquella sustancia, proteína o vector químico que actúa favoreciendo el balance regulatorio y la respuesta final integrada del sistema inmune para prevenir o ayudar a corregir una disfunción del mismo.
            Exixten fármacos inmunomoduladores que deben ser indicados por profesionales idóneos, pero a lo primero que debemos echar mano es a los productos naturales que actúan en nuestro organismo como tal. Es nuestra responsabilidad investigar los nutrientes, vitaminas y minerales que actúan como inmunomoduladores naturales para que pasen a formar parte de nuestra dieta habitual o sean suplementados.
            Mencionaremos algunos para motivar su interés de seguir investigando y ser parte activa de sus terapias. Propóleos, Ácidos grasos poliinsaturados Omega 3 y 6 que inhiben prostaglandinas proinflamatorias, Vitamina E, D, C, Zinc. Entre las plantas tenemos: equinácea, tomillo, regalíz, ginsen, lapacho y otros,.
Probióticos de los cuales se ha comprobado su efecto beneficioso y casi indispensable para la prevención de muchas enfermedades.
En su momento nos referiremos a la importante relación entre la flora bacteriana, alimentos y el sistema inmune y la importancia de mantener una mucosa intestinal funcional para ser un aporte a la inmunidad.
También son consideradas para la inmunidad la inoculación de vacunas específicas.

Para mantener nuestras defensas también deben ser un hábito una buena alimentación, ejercicios, descanso, esparcimiento, actividades espirituales, sociales, comunitarias y no tener la mente centrada en la enfermedad sino cómo potenciar la salud, nuestro objetivo.

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